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CRUCEROS

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CRUCEROS POR EL PO Y VENECIA (ITALIA)

El Po, “rey de los ríos italianos”, lleva también a Venecia

La llanura del Po, rodeada por los Alpes, el mar Adriático y los Apeninos, es una de las zonas más pobladas de Italia, en algunos lugares con más de 1.000 habitantes por Km2. Es la primera región económica del país y cubre más de 46.000 Km2, es decir, alrededor de una sexta parte del territorio italiano. Antiguo golfo, progresivamente cubierto por aluviones fluviales, presenta diversos paisajes que alternan colinas y campos cultivados. Su extensión puede dividirse en dos partes: la llanura Alta y la llanura Baja. La primera, más árida, está cubierta de brezos y algunos árboles. En la segunda, por el contrario, el agua es abundante y permite una explotación agrícola intensiva.

El delta del Po, Patrimonio Mundial de la UNESCO

El nacimiento del Po se encuentra en los Alpes, en el monte Visto, a 2.002 m de altitud. Sus aguas riegan Turín, Verceil, Plasencia y Cremona y describe numerosos meandros. Su régimen es alpino durante 35 Km. y cambia a partir su entrada en la llanura, aguas arriba de Turín, para convertirse en subalpino. Con una longitud de 652 Km, es el mayor río de Italia. A partir de Ferrara, forma un gran delta de 100 Km. antes de desembocar en el mar Adriático. La UNESCO ha declarado al Delta del Po Patrimonio Mundial. La región es igualmente destacable desde el punto de vista histórico ya que es el testimonio de las civilizaciones griega y romana. En el programa de los cruceros figuran algunas bellas ciudades de Lombardía y de Véneto: Cremona posee los edificios medievales más bellos del norte de la península. La ciudad, célebre por la fabricación de violines, es la capital de la fabricación los instrumentos musicales de cuerda a los que dedica un museo. Mantua situada en una península rodeada de lagos, es conocida por sus príncipes mecenas, los Gonzaga. La visita de su palacio ducal es obligada. Auténtica ciudad dentro de la ciudad, posee numerosos edificios, iglesias y plazas interiores recortadas por jardines y logias. Padua gozaba de tal esplendor cultural y espiritual que Shakespeare la calificó de “vivero de las artes”. San Antonio, monje franciscano, santo de los objetos perdidos, fundó allí en 1229 una escuela de teología. Se erigió una basílica en su nombre porque los milagros se multiplicaban en torno a su tumba. La visita de Verona, pequeña infidelidad al Po, situada en un meandro del Adige, merece un desvío porque representa una bella escala romántica. La ciudad de Romeo y Julieta es, después de Venecia, la ciudad de arte más bella de Italia del norte.

Venecia, una caverna de Alí Babá en un “bosque sumergido”

Cuando el Po acaba su recorrido en el mar, surge la laguna de Venecia. La mayor de Italia con una superficie de 500 Km2. 118 islotes, 177 canales y 400 puentes. Ni tierra ni árboles… Venecia, amarrada desde hace quince siglos en el seno de la laguna, es una isla antes de ser una ciudad. Construida sobre miles de pilotes de madera que componen un auténtico “bosque sumergido”, desafía a las leyes de la naturaleza y la arquitectura y obliga a sus habitantes a calzar grandes botas de goma cuando el aqua alta inunda la ciudad de octubre a diciembre. Con las góndolas, el carnaval, la plaza de San Marcos, sus numerosas iglesias y el Palacio de Dogos, con fachadas caladas de mármol blanco y rosa y techos pintados por el Veronés, Venecia es un museo a cielo abierto, un decorado de ópera, un espejo donde se refleja toda la magnificencia del arte veneciano. En la actualidad, la ciudad de todos los esplendores, demasiado cara para vivir allí, está despoblada por sus habitantes pero cada año gana nuevos turistas. Varios millones llenan cada año las góndolas, únicas en el mundo, que los hacen deslizarse por un universo consagrado al ensueño.

Las islas de la tradición

La mayoría de las islas de la laguna han sido deshabitadas. Algunas siguen estando aún habitadas y constituyen un patrimonio histórico valiosísimo para Venecia. Entre las más destacadas y pintorescas, figuran Burano y Murano, bonitas ciudades de pescadores que cuentan además otros recursos: Burano, a unos 9 Km. de Venecia, ofrece un rostro diferente al de las demás islas. No posee palacios sino una decoración uniforme de casas pintadas en colores vivos. Desde el siglo XVI, su nombre va unido al encaje y la aguja. Murano, la mayor de las islas de la laguna, a 1,5 Km. de Venecia, debe su fortuna al trabajo del vidrio, trasladado desde Venecia a finales del siglo XIII debido al constante riesgo de incendio. Chioggia, pueblo de pescadores, es una especie de versión popular de Venecia. Está situado en dos islas paralelas, a lo largo de las mismas, con numerosas calles que cortan en ángulo recto el canal y la calle principal, el Corso del Popolo, que confiere a la ciudad su particular fisonomía.

 
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