El Ródano, puerta del Mediterráneo
No tolera a amateurs en materia de navegación. El Ródano impetuoso invitado a la mesa de monjes, papas, reyes y… CroisiEurope desde 1995, remonta a los orígenes de la Historia. La ebriedad de los sentidos que cultiva con un arte ancestral merece realmente el recorrido que proponemos para el placer de leer y comprender los caminos de la aventura humana y del turismo. El Ródano, uno de los cuatro grandes ríos franceses, es un enigma, es un emigrante. Nacido en Suiza en el macizo de Saint- Gothard, a 1.750 m. de altitud, conserva el carácter impetuoso de sus orígenes alpinos. En 1934, “La Compañía General del Ródano” lo acondiciona. Canales, obras en Génissiat, Donzère-Mondragon… Presas de Bollène, Vallabrègues,… Es un destino seductor y apetitoso de nuestro catálogo. Mediterráneo por vocación, nos lleva al corazón de las raíces galorromanas. Pero también, prolongado al norte por el Saona cómplice, nos invita a un auténtico peregrinaje por los viñedos más célebres que crecen en sus orillas.
Un río con carácter
El Ródano, puerta del Mediterráneo, es una importante vía de penetración. En Lyon, importante nudo de comunicaciones desde la Prehistoria, los valles del Saona, del Rin y del Sena, abren la vía hacia Europa. Los galos lo bajaron, del norte hasta Marsella, en treinta días. Los romanos lo remontaron, en embarcaciones tiradas por caballos. En el siglo XIX, circulan por él barcos de vapor mucho antes del Rin. En todas las épocas, el tráfico fluvial ha sido denso. Nuestros cruceros recorren paisajes grandiosos y tierras célebres: Beaujolais y Borgoña, entre Chalon y Mâcon. Costas del Ródano cerca de Tain-l'Hermitage. A continuación, las gargantas del Ardèche, la mítica Provenza, y al fin la Camarga.
César abre el camino…
La alianza que se encuentra en el origen de la historia del valle del Ródano es realmente extraña: la de Roma con la Cristiandad. Dos civilizaciones que han dejado sus huellas en las ciudades en las que se hacen escala. Lyon, capital de las Galias, St- Vallier donde vivía Diana de Poitiers, Viviers, encantadora ciudad medieval y episcopal, Aviñón, donde se erige sobre su roca la ciudadela de los papas. Beaucaire y su tradicional y pintoresco mercado. Las murallas de Tarascon y el palacio del refinado Rey René. Arles, cálida y provenzal. Por último, Aix, primer campamento romano y Saintes-Maries-de-la-Mer, refugio de Sarah, patrona de los gitanos… Ahí es donde comienza todo. Mucho antes de nuestra era, los romanos ocuparon la Provenza. En 50 a.C., César decide conquistar la Galia. Sus legionarios remontan el Ródano, moldeando con sus pasos la ruta de Aggripa, ancestro de nuestra Nacional 7. Vencedores de Vercingétorix, dejan a su paso ciudades prósperas, construyen termas, acueductos, templos y anfiteatros. Plantan trigo, vides y olivos. Fasto período de la “Pax Romana”. Arles y Aix son grandes capitales políticas, culturales y económicas. Sobre el año 300, la conversión del Emperador Constantino al Cristianismo y la instauración de la libertad de culto cambiarán el curso de la historia.
… Siguen los monjes
Las comunidades religiosas, tímidamente presentes, envían a sus monjes tras los pasos de César. Los “fundadores” edifican iglesias y abadías, los “pontífices” erigen cuatro puentes para atravesar el Ródano. Labran las tierras y evangelizan los campos. La caída del Imperio Romano y las invasiones bárbaras, la peste negra y la hambruna, desencadenan una ola de fe. Una persona de cada cinco entra en las órdenes religiosas. San Luis se embarca para las cruzadas en Aigues-Mortes y la Iglesia consolida sus bases. Cuando el Santo Imperio Romano Germánico se atribuye la región en 1302, el Ródano se convierte en frontera. Las ciudades de las dos orillas enemigas se enfrentan, fortificadas, en las alturas. Pero los armadores apenas se inquietan. Sobre el río, libre de todo constreñimiento, el comercio florece. Durante cien años, el Ródano goza de un prestigio mundial. Los papas están en Aviñón. El río que rodea al capital de la cristiandad resplandece. En sus aguas se reflejan las campanas las brillantes campanas de las iglesias barrocas, los palacios de príncipes estetas y de obispos cultos, las prestigiosas universidades y las luces de fastuosas fiestas. Se baila bajo los arcos del puente de Saint Bénezet. Se alzan las copas tanto como los cálices. La vid, cultivada con un esmero religioso por todos los monjes del país, prospera en las orillas que Francia recibe como dote cuando Luis XI hereda la Provenza en el siglo XV.En la actualidad, nuestros cruceros y especialmente los que están animados por sumilleres y viticultores, rinden homenaje a los célebres y prestigiosos caldos del valle del Ródano: Beaujolais y Borgoña, Costas del Ródano y Costas de Provenza, sin olvidar el chispeante vino de Cassis.


